¿Matrimonio sin hijos? El testamento también importa

Publicado el 12 de agosto de 2026, 17:26

Muchas parejas casadas sin hijos creen que, si uno de los dos fallece, automáticamente todos sus bienes pasarán al cónyuge superviviente.

Sin embargo, esto no siempre es así.

Especialmente cuando el matrimonio tiene una vivienda en propiedad y existen padres u otros ascendientes del cónyuge fallecido, la situación sucesoria puede ser muy diferente de lo que muchas personas imaginan.

¿Qué ocurre si un matrimonio sin hijos no hace testamento?

En Derecho común, cuando una persona fallece sin descendientes, los padres y demás ascendientes pueden tener la condición de herederos forzosos.

Por tanto, si uno de los cónyuges fallece sin haber hecho testamento, sus padres pueden tener derechos sobre la herencia.

Esto es especialmente relevante cuando el principal patrimonio del matrimonio es la vivienda habitual.

Que una vivienda pertenezca a ambos cónyuges al 50 % no significa que, cuando uno fallezca, el otro pase automáticamente a ser propietario del 100 %.

El cónyuge superviviente conserva su propia mitad, pero la parte que pertenecía al fallecido entra en su herencia y debe repartirse conforme a las reglas sucesorias aplicables.

Y aquí puede aparecer una situación que muchas parejas desconocen: el cónyuge superviviente puede terminar compartiendo derechos sobre la vivienda con los ascendientes del fallecido.

¿Qué derechos tiene el cónyuge viudo?

El hecho de estar casado tampoco significa que el cónyuge superviviente quede desprotegido.

El Código Civil reconoce al cónyuge viudo determinados derechos sucesorios. Cuando existen ascendientes y no hay descendientes, su legítima consiste, con carácter general en Derecho común, en el usufructo de la mitad de la herencia.

Pero hay una diferencia fundamental entre usufructo y propiedad.

Tener el usufructo de una parte de la herencia no equivale a ser propietario de esa parte en plena propiedad.

Por eso, para un matrimonio que ha construido conjuntamente su patrimonio, puede ser insuficiente confiar únicamente en los derechos que la ley concede al cónyuge viudo.

La importancia de hacer testamento

El testamento permite organizar la sucesión dentro de los límites establecidos por la ley.

Los ascendientes tienen derecho a su legítima, pero no necesariamente a toda la herencia.

En Derecho común, cuando existen ascendientes y cónyuge viudo, la legítima de los ascendientes es, con carácter general, un tercio de la herencia.

Esto significa que el testamento permite disponer del resto de la herencia para favorecer al cónyuge superviviente.

En términos generales, es posible dejar al cónyuge hasta dos tercios de la herencia en plena propiedad, respetando la legítima correspondiente a los ascendientes.

Esta diferencia puede ser especialmente importante cuando el patrimonio está concentrado en una vivienda.

¿Y qué ocurre con la hipoteca?

La existencia de una hipoteca añade otra cuestión que debe analizarse.

Hay que distinguir entre la propiedad de la vivienda y la deuda pendiente con el banco.

El fallecimiento de uno de los cónyuges no hace desaparecer por sí mismo la hipoteca. Por ello, además de planificar quién heredará los bienes, conviene revisar quién figura como titular del préstamo, qué responsabilidad tiene cada prestatario y si existe algún seguro de vida vinculado a la hipoteca.

La planificación sucesoria debería tener en cuenta el patrimonio y también las obligaciones económicas asociadas a él.

No todas las sucesiones en España se rigen por las mismas normas

Es importante hacer una precisión.

Las reglas que hemos explicado corresponden al Derecho civil común.

En España existen territorios con derechos civiles propios y, además, la legislación sucesoria aplicable puede depender de circunstancias como la vecindad civil del fallecido.

Por eso, antes de determinar quién heredará y qué porcentaje corresponde a cada persona, es necesario analizar cuál es la legislación sucesoria aplicable.

¿Por qué es recomendable hacer testamento si no tenéis hijos?

Porque el matrimonio, por sí solo, no garantiza que el cónyuge superviviente vaya a recibir toda la herencia en plena propiedad.

Si además existen bienes importantes adquiridos conjuntamente, como una vivienda, no planificar la sucesión puede generar situaciones que la pareja nunca había previsto.

Hacer testamento permite:

  • Proteger al máximo al cónyuge superviviente.
  • Respetar los derechos de los herederos forzosos.
  • Evitar, en la medida de lo posible, situaciones de copropiedad no deseadas.
  • Organizar la transmisión de la vivienda y del resto del patrimonio.
  • Reducir el riesgo de conflictos familiares en el futuro.

No tener hijos no significa que no sea necesario hacer testamento.

Precisamente en los matrimonios sin descendientes, conocer las reglas sucesorias y planificar correctamente la herencia puede ser especialmente importante.

Porque cuando uno de los dos falta, el objetivo no debería ser que el cónyuge superviviente tenga que empezar a resolver problemas jurídicos en uno de los momentos más difíciles de su vida.

La mejor herencia también puede ser haber dejado las cosas bien organizadas.

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