Psicólogos: ¿Sin obligaciones fiscales?

Publicado el 1 de enero de 2026, 20:52

Gestionar una consulta de psicología implica mucho más que atender pacientes. Mientras te concentras en tu labor clínica, hay una parte del negocio que suele quedar en segundo plano y que, sin embargo, puede generarte problemas serios: la fiscalidad y las obligaciones como autónomo. Cada año, numerosos psicólogos reciben requerimientos de Hacienda o de la Seguridad Social no por fraude, sino por desconocimiento, errores técnicos o decisiones mal tomadas al inicio de la actividad.

 

Existe una falsa sensación de seguridad muy extendida en el sector. Muchos profesionales creen que, por dedicarse a una profesión calificada como médica o clínica, su situación administrativa es sencilla y no requiere especial atención.

 

Sin embargo, basta con impartir un taller, colaborar con una empresa o diversificar mínimamente la actividad para que cambien las obligaciones fiscales. Cuando esto ocurre sin haberlo previsto, las consecuencias suelen llegar en forma de regularizaciones, recargos o sanciones.

Uno de los focos más habituales de problemas es el IVA. No todos los servicios de psicología están exentos, aunque así se repita con frecuencia. La terapia sanitaria puede no llevar IVA, pero otros servicios sí deben facturarse con el tipo correspondiente. Aplicarlo mal, o no aplicarlo cuando corresponde, puede suponer que Hacienda reclame cantidades importantes años después, cuando ya no es posible repercutir ese impuesto al cliente.

 

Pero los riesgos no se limitan a Hacienda. La Seguridad Social también juega un papel clave en la actividad del psicólogo autónomo. La elección de la base de cotización no es una decisión neutra. Optar por una cuota inadecuada puede dar lugar a regularizaciones futuras, especialmente con el sistema de cotización por ingresos reales, además de afectar directamente a prestaciones como bajas, jubilación o cese de actividad.

 

Además, en determinadas situaciones pueden existir ayudas, bonificaciones o subvenciones a las que el psicólogo tiene derecho y que muchas veces se pierden por desconocimiento o por no cumplir correctamente los requisitos administrativos. Tomar malas decisiones al inicio o no revisar la situación con el tiempo puede significar renunciar a ventajas económicas importantes.

 

Intentar gestionar todo esto sin asesoramiento profesional suele traducirse en inseguridad constante, dudas en cada factura y miedo cada vez que llega una notificación oficial. El tiempo dedicado a entender normativas, corregir errores o responder requerimientos es tiempo que se resta a la consulta y al propio bienestar del profesional.

 

Por eso, contar con asesoramiento fiscal y en materia de Seguridad Social no es un gasto, sino una forma de proteger tu actividad. En Coda Nuance Legal ayudamos a psicólogos autónomos o empresarios a tener una visión clara de su situación, a facturar correctamente y a tomar decisiones informadas que eviten problemas futuros.

 

Automatizar la gestión y contar con respaldo profesional permite centrarse en lo verdaderamente importante, con la tranquilidad de estar haciendo las cosas bien.

 

Si eres psicólogo autónomo, la pregunta no es si tu actividad será revisada algún día, sino si estarás preparado cuando ocurra.

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